En un contexto marcado por la urgencia climática y las enormes necesidades de inversión para descarbonizar la economía real, la Federación Bancaria Francesa (FBF) ha publicado su informe anual de referencia. Los resultados muestran un compromiso estructural y a largo plazo de las entidades de crédito francesas, caracterizado por una reorientación masiva de los flujos financieros hacia el bajo carbono y un retiro acelerado del sector de los combustibles fósiles.
Un giro estratégico hacia el bajo carbono y las energías renovables
Las carteras de crédito verde y sostenible en los balances de los bancos franceses registraron un crecimiento histórico del 37% en dos años, alcanzando los 510.000 millones de euros en 2025 (frente a los 471.000 millones de 2024, lo que representa un incremento anual del 8,3%). Esta trayectoria refleja una reasignación estratégica continua de los flujos de capital en la plaza financiera de París para apoyar la transición de empresas, administraciones locales y particulares.
Actualmente, por cada euro destinado a la producción de combustibles fósiles, los bancos franceses canalizan 17 euros en créditos verdes y sostenibles y 3,4 euros específicamente a energías renovables (EnR), en comparación con los 13 euros y 2,7 euros registrados en 2024.
El apoyo al sector de la energía limpia ilustra esta tendencia:
- 102.000 millones de euros de financiación para energías renovables en 2025, marcando un espectacular crecimiento del 92% en tres años.
- Cuatro de los mayores grupos bancarios franceses se sitúan en el Top 10 mundial de financiación de proyectos de energía limpia.
- La estructuración y distribución de bonos verdes y sostenibles (Green Bonds) alcanzó los 103.000 millones de euros en 2025.
Reducción acelerada y decidida de la exposición a combustibles fósiles
Al mismo tiempo que se impulsan las soluciones bajas en carbono, la desinversión en energías fósiles avanza con rapidez. La exposición acumulada de la banca francesa a la producción de hidrocarburos disminuyó un 18% en 2025 (una reducción del 17% interanual) hasta situarse en 30.000 millones de euros, lo que equivale a apenas el 0,28% del total de sus balances consolidados.
El repliegue es aún más drástico en el carbón térmico, cuya presencia se ha reducido a un nivel prácticamente insignificante del 0,01% de los balances, a pesar de que este recurso representa todavía el 27% del consumo energético global y su producción mundial creció un 1% (fuente: AIE). Asimismo, según la clasificación de IJ Global 2025, ninguna entidad financiera francesa figura entre los 20 mayores financistas mundiales de combustibles fósiles, ya sea en términos de préstamos o de emisión de bonos.
Capacitación humana para desafíos ambientales más amplios
Para guiar con éxito la transición ecológica, los bancos franceses invierten de forma masiva en la capacitación de sus equipos. Cerca de 500 000 empleados han recibido formación en temas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en todo el mundo. Esta especialización asegura que los asesores puedan ofrecer un acompañamiento efectivo frente a retos ecológicos más amplios: la gestión de recursos hídricos, la protección de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático y el fomento de la economía circular.
« Los bancos son conscientes de que la urgencia climática es el reto de nuestra generación. Según los expertos, Francia podría experimentar un aumento de las temperaturas de +2,7 °C para 2050. 2050 es mañana en nuestra profesión. En 2025, se asignaron 510.000 millones de euros en créditos verdes y sostenibles —un aumento de casi el 40% en dos años—, lo que demuestra una vez más la gran movilización de la banca francesa. »
— Daniel Baal, Presidente de la FBF y de la Comisión de Clima y Biodiversidad
